Las aguas interiores o epicontinentales se dividen en cuerpos de agua lóticos y lénticos. Las aguas de los primeros están en constante movimiento o son intermitentes y corresponden principalmente a las corrientes superficiales (e.g., ríos y arroyos); los segundos, son los almacenamientos de agua, naturales como los lagos y lagunas, o artificiales como los embalses formados por las represas de diversos tipos.
En los ríos del país escurren aproximadamente 400 kilómetros cúbicos de agua anualmente, incluyendo las aguas que entran desde los países vecinos y descontando los que salen hacia ellos. Aproximadamente 87% de este escurrimiento ocurre en 39 ríos principales, cuyas cuencas ocupan cerca del 58% de la extensión territorial continental. Los ríos que acaparan el 65% del escurrimiento son el Grijalva-Usumacinta, Papaloapan, Coatzacoalcos, Balsas, Pánuco, Santiago y Tonalá (cuyas cuencas en conjunto totalizan el 22% del territorio nacional). Los ríos Balsas y Santiago pertenecen a la vertiente del Pacífico y los otros cinco a la vertiente del Golfo de México. Por su longitud destacan los ríos Bravo y Grijalva-Usumacinta. |