La precipitación pluvial es muy variada a lo largo del territorio nacional. Mientras que en el norte predominan rangos de precipitación que varían entre los 100 y los 400 milímetros (en una superficie cercana al 40% del territorio), el sureste y la costa sur del Pacífico presentan rangos de precipitación pluvial entre los 800 y los 4 mil 500 milímetros.
Aunque en México llueve también durante el invierno, las lluvias más intensas ocurren durante el verano, por lo que se considera que la temporada lluviosa comienza entre junio y julio, terminando entre septiembre y octubre. En el periodo 1941-2005, las precipitaciones medias mensuales más copiosas se presentaron entre julio y septiembre, con registros entre 137 y 142 milímetros por mes. En contraste, de diciembre a abril llueve, en promedio, menos de 32 milímetros. Esta característica de lluvias durante el verano en la mayor parte del país y condiciones predominantemente secas durante el invierno hace que se considere a México como un país con clima monzónico. Las lluvias de verano se asocian con la presencia de la Zona Intertropical de Convergencia (ZITC), el monzón mexicano, las ondas del este y los huracanes en el Pacífico, el Caribe y el Golfo de México. La ZITC es la zona en la cual tiene lugar la mayor actividad ciclogenética del planeta, formándose huracanes intensos; además, dependiendo de la posición, intensidad y densidad de la convección profunda en esta región, pueden ocurrir periodos de fuertes lluvias o severas sequías para el país. |